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Experiencia de Tamara.

 

 

Día luminoso
Os envío un pequeño resumen, y desde mi punto de vista como tía adoptiva, de lo que ha sido la adopción de mi sobrina Tamara. Espero que os anime a muchos de vosotros y que os sirva para no perder la esperanza en los momentos más duros de este largo camino.

Me gustaría dedicar  con muchísimo cariño esta historia a los protagonistas de la misma, Víctor, Pili, Oscar y Tamara. Y en especial la dedico a los listeros más dicharacheros (Izaskun, Gonzalo, Maribel, Juan, Miguel, Jordi y Nicolás) y que tanto han ayudado a que Tamara este aquí. Y también, como no, a todos los cosacos que ya se encuentran entre nosotros.
Gracias a todos por hacerme vivir momentos inolvidables y por dejarme ser parte de algo tan especial.
Amparo

 

HISTORIA DE TAMARA

Quizás a mucha gente le extrañe que yo, siendo  hermana de Víctor, me halla tomado tanto interés por la adopción de mi sobrina Tamara. Pero la respuesta es muy sencilla. Soy madre y puedo llegar a entender perfectamente lo que supone a mucha gente el querer tener hijos y no poder, o simplemente, querer ser padres adoptivos sin más.

Si tuviera que hacer un balance sobre mi vida y escoger los momentos más felices, tengo clarísimo que dos de ellos los viví en el aeropuerto de Barcelona. Uno fue la llegada de mi sobrino Oscar el 27/08/97 y el otro, también la llegada de mi sobrina Tamara 25/12/01. Dos momentos muy emocionantes donde las lágrimas no faltaron.

En el mes de Marzo del 2000 hubo un día en que nos fuimos toda la familia de excursión a la montaña y mientras hacíamos el camino, Víctor y Pili me anunciaron que querían volver a se padres. Dicho y hecho, a finales de Abril ya presentaron la solicitud a la Generalitat de Catalunya, y donde fueron informados que para adoptar en Rusia o en Ucrania les hacía falta estar conectados a Internet y estar en una lista, cuya dirección incluso les dieron. Allí es donde entro yo, porque ellos no tenían ordenador y mucho menos Internet. Poco a poco, y sin saber muy bien porqué nos fuimos inclinando hacía Ucrania. Y ahí nos quedamos. La lista nos fue de gran ayuda y gracias a los encuentros organizados en Barcelona, pudimos conocer a otros papas cuya experiencia nos marcó para decidirnos por el facilitador.

Como era una segunda adopción y solo había que hacer una actualización, el famoso CI no tardó mucho. Para Julio ya sabían de seguro que eran idóneos y en Septiembre ya dispusieron del papelito.

Hasta que llegó el mes de Diciembre, hubieron momentos de muchos nervios, días en que los papas estaban muy desanimados, preocupaciones, problemas, ... y el echo de tener que dejar aquí a Oscar era ya el remate (aunque sabían que el niño iba a estar la mar de bien con sus tías)

Como tenían que viajar el día 10 de Diciembre por Air France y el vuelo salía a las 7 de la mañana, mi hermano y mi cuñada se quedaron a dormir en mi casa para que luego a las 4.30 de la madrugada los acompañáramos al aeropuerto. Esa noche, fue de chiste. Abrieron las maletas 20 veces porque no se acordaban de la mitad de las cosas, no veían las cosas cuando las tenían delante de las narices, en fin ... un desastre.

Cuando llegamos al aeropuerto yo tuve la sensación como que estaba en un sueño y que aquello no era realidad y ellos también se hacían cruces de ver que el momento había llegado.

El día 10 era Lunes y el Martes por la mañana fueron al CA a conocer a la famosa Doña Kunko. Por lo visto, ese día no había apenas gente en el pasillo y la Kunko se había despertado de buen humor. Los enviaron a la provincia de Donest y esa misma noche se la pasaron viajando en tren.

El Miércoles día 12 vieron por primera vez a su hija Tamara. Cuando llegaron al orfanato les dijeron que habían dos niños y una niña adoptable. Solamente les dijeron la edad de cada uno y que debían escoger. Escoger ... que angustia y cuantos nervios y tuvieron que escoger, eso sí, sin verlos. La directora se negó. Y después de ese momento de no saber que hacer, y como sabían que a la yaya (mi madre) le hacía mucha ilusión una nieta, se decidieron por Tamara de 3 años y 10 meses. Era la mayor de los tres.

Cuando llegó el momento "clave" de conocer a Tamara, no se podían imaginar el recibimiento de esta. Llegó corriendo con los brazos abiertos y con una sonrisa de oreja a oreja. Se les enganchó como una lapa y no paraba de darles besos y sonreir. Les conquistó el corazón al momento la niña canijilla de ojos azules y pelo rubio, fue increíble  saber que ya tenían a su hija con ellos.

Cada día podían ir a visitar a Tamara. Dos horas por la mañana y dos horas por la tarde. Y como la Directora no les dejaba sacar a fuera del orfanato a la niña, no tuvieron más remedio que pasar por el mal trago de que cada vez que iban a visitarla, un montón de niños se les acercaban llamándoles papi y mami.  Ante esta situación ellos sentían una gran impotencia y fue motivo de noches sin dormir.

Les dijeron que el orfanato donde ellos estuvieron era de los buenos ("pues no quiero pensar como serán los malos" decía Pili). Mucha hambre, mucha miseria y poco cariño, menudo cóctel.

Víctor y Pili regresaron con su hija Tamara, y después de una sentencia inmediata, el día de Navidad. Un día inolvidable. Pero ellos jamás van a olvidar muchas cosas que han visto y vivido en Ucrania. Incluso me atrevo a decir que ellos no son los mismos que se fueron.

De vuelta a casa, se encontraron  y se encuentran con los problemas de la adaptación. Pero eso es otro tema que día a día van superando.

De toda esta experiencia me han quedado grabadas unas palabras de mi hermano que decían . "Es tremendo saber que en España hay un montón de personas que quieren ser padres adoptivos y ver que aquí en Ucrania hay un montón de niños que quieren ser hijos adoptados" Luego echó un taco, que prefiero no repetir, con el cual se acordó de los funcionarios, gobiernos y demás camarilla.

Saludos Amparo

Y ahora una foto de nuestra princesa... 

 

 

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 Actualizada el
20/04/2008