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Experiencia de Maite y Josep.

 

 

Me llamo Maite y mi marido Josep. En la actualidad somos parte de una familia numerosa. Llegar a serlo no ha sido fácil pero a valido la pena recorrer un camino lleno de obstáculos.

Nuestra historia empezó con mal pie. El primer paso, al menos en Catalunya, es ir a una reunión informativa de la Generalitat, cuyo propósito es hacerte cambiar de opinión sobre adoptar. Si estas decidido a seguir adelante te dirigen a una ECAI para que decidas en que pais quieres adoptar. Te dan el formulario para hacer la solicitud y la lista de documentos que hacen falta. A finales de noviembre de 1997 hicimos la solicitud y a principios de febrero de 1998 empezamos con el certificado de idoneidad.

En nuestro caso, de la lista de ECAIS que nos dió la Generalitat nos decidimos por una que tramitaba adopciones con México. Nos decidimos por este pais por el idioma y tambien porque te aseguraban que en seis meses viajabas a adoptar.

Lo primero que necesitábamos era el certificado de idoneidad. El primer dia vas con un poco de miedo. Crees que te estan juzgando y que unas personas que no te conocen han de decidir si eres apto para ser padre o madre. Cuando has pasado por las tres entrevistas, casi eres amigo del psicólogo y de la asistenta social. A los tres meses de acabar las entrevistas recibimos el informe psicosocial. Eramos idóneos!!!!!!!

Nos pusimos en contacto con la ECAI (ya habiamos firmado el contrato con ellos 6 meses antes) para preguntar si habían recibido el certificado de idoneidad, ya que la Generalitat se lo enviaba a ellos directamente. Nos dijeron que si y que a partir de ese momento en seis meses tendríamos asignación.

En ese momento empezó una pesadilla que duró un año y ocho meses. En agosto de 1999, nuestra desesperación era mucha. Nos habían dicho tantas veces que el mes siguiente tendríamos asignación que ya no podiamos creer nada de lo que nos decían. Cada día hacias esfuerzos por seguir y lo veias todo muy negro.

Cuando la deseperación llegaba al límite se nos abrió una puerta y vimos una luz de esperanza. Nos explicaron que había una persona que tramitaba adopciones en Ucrania, que había una pareja que había pasado por lo mismo que nosotros con México, que ya tenía una niña de Ucrania. No lo dudamos y nos pusimos manos a la obra para preparar la documentación y enviarla a Ucrania lo antes posible.

Nos pusimos en contacto con la traductora, hablamos de la documentación y en ese momento tomamos una de las decisiones mas importantes de nuestra vida. Decidimos adoptar dos niños. Pensamos que para ellos sería bueno y nosotros después, de la mala experiencia que habíamos tenido, dudábamos que nos quedaran ganas de volver a pasar por todo aquello.

La traductora nos dijo que a mediados de Febrero del 2000 viajariamos a Ucrania. Al oir eso nos dió un vuelco el corazón, ya que nos habían dado muchos plazos en la ECAI y no se había cumplido ninguno. Decidimos confiar en la traductora ya que necesitábamos tener una pizca de esperanza para seguir adelante.

Esa Navidad fue muy dura. Era alegre por que se suponia que en un mes y medio se vería hecho realidad nuestro sueño, pero a su vez era triste, ya que habíamos tenido muchas desilusiones. En Enero nos dedicamos a pintar la habitación de los niños y a comprar los muebles.

A principios de febrero nos dieron la noticia. Tenía que comprar los billetes de avión y solicitar los visados para el dia 15 de Febrero. Cuando recibí la llamada estaba sola. Hasta que llegó Josep, me pase aproximadamente hora y media dando vueltas en el comedor de casa llorando. Cuando llegó Josep lo intuyó al momento. Teníamos quince dias para prepararlo todo. Por fin llegó el gran dia. Decidimos que nos acompañara mi sobrino y nadie más, más que nada para evitar una inundación de lágrimas en el aeropuerto. Allí conocimos a una pareja con la que compartiríamos los veintiocho dias que estuvimos en Ucrania.

Llegamos a las 12 de la noche hora de Ucrania. Las pistas de aterrizaje estaban heladas, hacía un frío como nunca habíamos notado. Ademas se sumaba el frío de los nervios. Al aterrizar y ver las letras cirilicas que anunciaban que estabamos en el aeropuerto de Kiev, empezamos a creer que se estaba realizando nuestro sueño.

Lo primero que nos impresionó fueron las gorras de los militares que vigilaban el aeropuerto. Tenían unas viseras enormes, como en las películas soviéticas. Pasamos el control de pasaportes con un poco de respeto, más que nada por el idioma. No entendiamos nada de nada. Recogimos las maletas, pasamos el control de aduanas y por fin se abrieron las puertas. Allí estaba nuestra traductora. Nos acompaño al apartamento y nos dió instrucciones para el día siguiente. A las ocho de la mañana teniamos que estar preparados para ir al centro de adopciones.

Me costó mucho dormir y a las cinco de la mañana ya estaba levantada. En Ucrania no tienen persianas en las ventanas y en invierno se hace de dia temprano. A las ocho ya estabamos preparados, no sabiamos para que, pero estabamos preparados. Hacia las ocho y media nos recogió la traductora y junto con la otra pareja nos dirigimos al centro de adopciones. Tengo que decir que no me lo imaginaba así. Subimos hasta el tercer piso y entramos en un pasillo. Por aquel entonces estaba vacio. Nos sentamos en una silla y esperamos poco tiempo. Primero entramos en el despacho de la directora y después en el de la psicóloga. Nos asignaron dos niños. Estuvieron hablando un buen rato entre las psicólogas y la traductora, hicieron una llamada de teléfono, deducimos que al orfanato y al fin nos dijo la traductora que habían dos niños de dos años que estaban en el orfanato de Kramators´k. Ese momento es comparable al de un parto cuando sale el niño y el médico dice “ ha sido niño”. Hasta ese momento no habías podido hacerte ninguna idea, ya que en ningun momento, nosotros, pusimos límite de edad. Estaban bien de salud, Alexei acababa de cumplir los dos años e Igor cumplía los dos el 10 de Marzo.

Aquella misma tarde cogimos un avión y nos dirigimos a Donest, Kramators´k estaba a unos 100 km. y viajariamos al día siguiente. Aquella noche preparamos la mochila con lo que llevabamos para los niños, muñequitos, caramelos y como no, galletas.

Amaneció el dia 17 de febrero, desde la ventana del hotel se podía ver toda la calle cubierta de un manto blanco (os aseguro que la nieve hizo que fuera todo más especial pues a nosotros nos gusta mucho la nieve y tenemos poca oportunidad de verla). Desayunamos y nos pusimos en marcha. Los 100 km. que recorrimos en coche nos ayudaron a conocer un poco la región de la cual eran nuestros hijos. Aquella parte del pais es minera, por lo tanto, muy humilde.

Por fin llegamos a Kramators´k. Lo más significativo de la ciudad eran las avenidas tan anchas, sin apenas coches circulando, y los edificios tan enormes. Llegamos al orfanato, el jardin estaba cubierto de nieve, entramos al orfanato y lo primero que notamos fue una fuerte olor a comida, que nos acompañó los 25 dias que estuvimos en el orfanato. Tambien nos impresionó ver a los médicos y enfermeras con la boca tapada con mascarillas.

Nos hicieron esperar en un mini-gimnasio para niños. La espera fue larguísima, nos tuvieron al menos dos horas sentados en unos mini-bancos de madera. La traductora se comió al menos veinte caramelos y nosotros acabamos con nuestras uñas.

Por fin se abrió la puerta. Una cuidadora vestida de blanco llevaba cogido de la mano a un niño con un gorrito, era Igor. Nos acercamos a él, que pequeñito....!!!!!. Nunca podré olvidar la cara tan inexpresiva que tenía en aquel momento. Yo creo que quería llorar pero el miedo no le dejaba. Tenía una lágrima debajo de un ojo. Lo cogí con mucho cuidado, era como una figurita de porcelana que se podía romper al cogerla. Le di un beso en la mejilla, Josep le acarició la cara y los dos rompimos a llorar y nos abrazamos. ¡pobre Igor! ¿qué debía pensar?.

Se lo deje coger a Josep y nos sentamos en el mini-banco. La traductora nos explicó que a Alexei lo conoceriamos por la tarde, por que ya estaba durmiendo la siesta. Pudimos estar muy poquito tiempo con Igor, pues él tambien se iba a dormir. Aprovechamos el rato para ir a comer. Teniamos el estomago cerrado de la emoción pero hicimos el esfuerzo. Os podeis imaginar cual fue el tema de conversación durante la comida.

Estabamos deseando que llegara las 4h y llegó. Se volvió a repetir la escena de la mañana, la entrada en el orfanato, la olor a comida, las enfermeras para arriba y para abajo. Lo que no se repitió fue la espera. Esta vez la puerta se abrió mas rápido. A Alexei lo llevaban en brazos. Alexei no tenia la cara tan inexpresiva como Igor, al estirarle los brazos no dudo en echarse. El no llevaba gorro y se podía ver el pelo tan rubio que tenía, casi blanco. Parecia, mas que pelo, pelusilla, cada pelo miraba a un lado. La emoción fue la misma que con Igor pero, parecia que, al haber pasado por lo mismo por la mañana, tenias menos miedo al momento y más seguridad.

Despues de unos minutos, trajeron a Igor. Que mal me sentí en ese momento, lo traian sin gorro y no lo reconocimos. La traductora nos tuvo que decir “no cogeis a vuestro hijo Igor”, me quedé helada, no supe reconocer a mi hijo.

Entre Igor y Alexei había distanciamiento. Supongo que es normal, se encuentran de golpe con un padre y una madre que les dan amor y caricias, que estan por ellos, juegan con ellos, pero que a su vez lo hacen con otro niño, que ademas no conoce, ya que estaban en grupos diferentes. Esta situación se fue repitiendo hasta el dia que salieron del orfanato.

Fueron pasando los dias, a parte de ver a los niños íbamos haciendo trámites. El veinticinco de febrero hicimos el juicio. Vas con miedo ¡diran que no nos los dan! ¡Que tontos! La verdad es que impresiona pensar que estas sentado frente a un juez y que el tiene la última palabra. Pero ni el juez, ni la representante del orfanato, ni el representante del Ministerio de Educación quieren que los niños se queden en los orfanatos. Fueron diez minutos contestando las preguntas que nos hacía el juez, edad, lugar de nacimiento, fecha de boda, trabajo actual y cuatro cosas más. Por parte del orfanato y del Ministerio no hubo ninguna objeción y, el juez pronunció Alexei Mirón Santos e Igor Mirón santos, no entendimos nada mas, pero no pudimos aguantar más la emoción y rompimos a llorar. Nos abrazamos, en ese momento acababan años de tristeza y lucha por ser padres. Oficialmente ya lo eramos aunque lo fuimos al ver las caritas de Igor y Alexei el primer dia. Todos los presentes nos felicitaron y nos abrazaron deseandonos suerte y salud. Fue muy emotivo.

Despues del juicio tuvimos que esperar diez dias para que la sentencia fuera firme y seguimos con los trámites.

Estuvimos veinticinco dias en Kramators´k, días llenos de anecdotas y alegrias. Para Igor y Alexei todo era una aventura pero para nosotros tambien. Nos ibamos acercando a la primavera y cada vez nevaba menos, las calles se helaban por la noche y al dia siguiente eran pistas de hielo. Por la tarde se deshacia el hielo y el camino al orfanato era un barrizal. Ir a comprar al mercado era divertidisimo, si es que podiamos despistar a la traductora y escaparnos solos. Del idioma ni idea pero que divertido era entenderse con gestos. Recuerdo el dia del juicio, nos sentiamos tan agradecidos con la traductoras que quisimos regalarle un ramo de rosas, fuimos al mercado y pedimos seis rosas. La chica de las flores, con gestos, nos decia que tres, nosotros deciamos que no y con la mano indicabamos seis. Las chicas de las paradas de los lados se reian y nosotros poniamos cara de circunstancias. Ibamos muy contentos con nuestro ramo. Lo entregamos y para nuestra sorpresa nos dice la traductora “ muchas gracias pero la proxima vez que sea número impar”. No entendiamos nada y nos explicó que los ramos de flores para regalar han de tener número impar de flores ya que los pares eran para muertos. Podeis imaginar que vergüenza.

Llegó el dia tan esperado. La noche anterior preparamos las maletas. Fuimos al orfanato en taxi, ya no volveriamos a andar por aquellas calles heladas. Entramos en el orfanatato y sentimos por última vez aquella olor a comida que cada dia nos hacía acelerar el corazon por que ibamos a ver a nuestros hijos. Josep fue a recoger a Alexei y yo fui a recoger a Igor. Cada uno llevabamos la ropa que iban a llevar en su primera salida del orfanato. Cuando llegue a la clase de Igor las cuidadoras me estaban esperando, tengo que decir que son unas personas maravillosas, al menos en este orfanato. Para ellos, aunque nos pese, eran sus madres y cuando las veian se les tiraban a los brazos sonriendo. Como decia, me estaban esperando, deje que lo vistieran ellas ya que era su última vez y yo tenia toda la vida por delante. Se las veía felices pero se les escapó alguna lágrima. Les agradecí todo lo que habían echo por Igor durante esos dos años. A causa del idioma no entendimos lo que nos deciamos mutuamente pero el corazon si que lo entendió.

Salí de su clase con pena. Quise ponerme en el lugar de Igor. Me lo llevaba de la casa que había tenido durante dos años, sus compañeros,de las personas que le habían dado un poquito de cariño, el único que él había conocido hasta entonces. Me enconttre con Alexei y Josep en el despacho del director. Allí nos despedimos de él. Al abrir la puerta del orfanato para salir ¡SORPRESA...!!!!!!, mientras habíamos estado en el orfanato había nevado y estaba todo blanco. Aunque parazca fantasia, unas noches antes, soñe que al salir del orfanato nevaba. Para mi significo mucho ya que Igor y alexei no habían salido nunca a la calle y hacerlo nevando singnificaba mucho para mi.

El viaje a Kiev fue tranquilo, primero en coche hasta Donest y en avión hasta Kiev. En el momento en el que subimos al coche, Igor y Alexei sintieron un poco de miedo pero no llegaron a llorar. Durante los 100 km. que duró el viaje en coche, Igor y Alexei, se miraron y creo que los dos entendieron que iban a estar juntos siempre. En Kiev ya eran inseparables. Se recorrian el apartamento juntos, donde iba uno el otro le iba detrás.

Dos dias en Kiev y de vuelta a casa. Vaya susto tuvimos justo cuando nos ibamos. La última anécdota de los veintiocho dias que estuvimos en Ucrania. Nos llama la traductora y nos dice que bajemos solos hasta la calle por que a ella no la dejaban subir. El apartamento estaba situado en pleno centro, junto a la plaza de la Independencia y quedaba en un callejon interior sin salida. El problema era que habían asesinado a un hombre y no podía entrar nadie en el callejon. Bajamos con los dos niños y un monton de maletas. Junto a un policia estaba la traductora y nos recibió pidiendonos los pasaportes. Nos cogieron los datos y nos dejaron salir.

Una vez en el aeropuerto nos despedimos de la traductora. Despues de tantos dias conviviendo dia y noche, compartiendo penas y glorias, era mas que una traductora. La despedida fue muy triste. Al cruzar el control de pasaportes y facturar las maletas empezó nuestra nueva vida. El viaje en avión fue movidito. Suerte que el avion iva bastante vacio y nos apropiamos de dos filas de asientos. Al llegar al aeropuerto de Barcelona se nos escapó un suspiro. No sabiamos si podriamos aguantar la emocion de ver a toda la familia junta. Habían sido muchos dias y habían sido muchas emociones. Antes de ver a la familia ya se oian los gritos que pegaban, los policias de la salida estaban mosqueados. Más de uno se había intentado meter la cabeza entre las puertas cuando se abría al salir alguien. Era de locos. Salimos nosotros y fue como una avalancha de brazos. ¡Pobres niños, lo que les esperaba.....!

Si recordais, al principio de la historia decimos que decidimos adoptar a dos niños por no volver a pasar por todo. Pues bien, hace unos meses volvimos. No de vacaciones sino a buscar a nuestra hija Elisabet. La experiencia ha sido muy distinta. Para empezar te dejas una parte de tu corazon en casa, ya que los niños no pudieron venir. Nos cogió el cambio de directora del Centro de Adopciones. Una semana perdida esperando a que nos atendieran. En cuanto a rapidez, dieciocho días, ¡no está mal!. En cuanto al orfanato, nada que ver con el de Kramators´k.

Elisabet estaba en Svaliaba, los niños allí estan un poco mas dejados. Elisabet tenía dos años y medio y aun no andaba, solo se alimentaba de biberones. En cuanto al tema emocional fue igual. Esta vez nos hicieron esperar en el despacho del director, nos explicaron su historial médico. Elisabet tiene bastante retraso psico-motriz. Llamaron por teléfono a una cuidadora para que la trajeran. La trajeron en brazos. La cuidadora se sentó en la mesa frente a nosotros. El director siguió hablando y lo que nos decía el traductor, ni lo oí. Solo quería tenerla entre mis brazos. Era como si me estuvieran enseñando un caramelo y no me lo dieran. Por fin se levantó la cuidadora, sin que nadie me dijera nada me levante, la cogí y me sonrió al momento. Me senté junto a Josep y la acarició. (es un poco injusto para el padre, pero las madres somos normalmente las primeras en coger a nuestros hijos). Era guapisima. Se reía sola, puede que fuera su reaccion frente al miedo. Esta vez solo se nos saltaron algunas lagrimas muy discretamente. Habían cinco personas observándonos y eso nos cortó un poco.

Los trámites fueron muy rápidos. El dia veintiseis de Septiembre fuimos oficialmente familia numerosa. Tuvimos sentencia inmediata, debido a la debilidad de Elisabet. El juicio fue mucho mas ameno y cordial. El juez era mujer y nosotros además ya eramos veteranos.

Volvimos a Barcelona el dos de Octubre, la única diferencia del recibimiento es que allí estaban esperandonos dos personitas muy importantes que la vez anterior nos habían acompañado al salir. Fueron dieciocho dias muy duros. Dejarlos en Barcelona no fue bueno para ninguno de los cuatro, pero es el precio que hemos de pagar a veces las familias adoptivas.

Ahora estamos los cinco juntos. Los tres hermanos se llevan muy bien, con los celos normales entre hermanos.

 







 


 

 
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 Actualizada el
20/04/2008