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Experiencia Javier y María José.

 

 

"Supongo que mi historia es como la de tantos otros pero por ser la mía para mí es especial".

Lo primero decir que la decisión de adoptar fue una decisión unánime e incluso “consensuada” con Álvaro que siempre quiso un hermano/a. Fue una decisión tomada desde el amor. Fue un hijo/a deseado/a, sabiendo que nos iba aportar una felicidad inmensa.

Todo empezó un 19 de Octubre del 2005, que tuvimos la primera cita en el Centro de Adopciones. Se nos asignó una niña de unos 18 meses con un pequeño soplo en el corazón y  pies valgos. La pequeña se encontraba en un orfanato en la ciudad de Kremenchu  cerca de Poltava. Recuerdo como si fuera hoy el despacho de la directora y el momento en que apareció la niña. Era preciosa, iba toda vestida de rosa y  parecía un ángel.  Tenía unos inmensos ojos azules pero su mirada era triste. Tenía 18 meses y sin embargo nadie le echaría más de 9 meses. Era la fragilidad y la ternura. No andaba y ni siquiera se tenía en pie, sus piernas eran como dos hilos. Su madre había tenido sífilis y parece ser que esta enfermedad deja muchas secuelas. Después de no se cuantas consultas a traumatólogos, pediatras, neurólogos y resonancia magnética nos dijeron que la niña estaba muy enferma. Fue tan duro que sólo recordarlo me entristece. Recuerdo esos quince días como lo más duros de mi vida. Lo que si puedo decir es que jamás la olvidaremos.

Volvimos a Kiev y pedimos una segunda cita. Nos la denegaron y nos invitaron a venir a España, prometiéndonos que dentro de unos meses nos volverían a llamar.

Volvimos de nuevo el 23 de Febrero del 2006. Esta vez nos asignaron un niño muy pequeño, le quedaban unos días para cumplir 14 meses. En la ficha venía una anotación en la que decía que tenía anticuerpos de sida y hepatitis C. El niño estaba en un orfanato de Kiev. Le hicimos las pruebas necesarias para confirmar que los anticuerpos los había negativizado y nos negamos a verle, a pesar de la insistencia del director,  hasta saber los resultados.  Yo no tenía fuerzas suficientes para tener que pasar por lo mismo.

Todo perfecto, mi niño estaba bien. Al día siguiente ya se concertaron las visitas. Podíamos verle de 12:00 a 15:00. Teníamos tantas ganas de conocerle que se nos hicieron las horas eternas. Cuando llegó con su cuidadora estaba tan emocionada que casi lloré. Era precioso, muy rubio y con unos ojos azules casi transparentes y la piel muy blanca. Nos acercamos a él y le acariciamos la cara pero estaba tan  asustado que nos se quería venir con nosotros. Poco a poco y a medida que fueron pasando los días se empezó a sentir mejor con nosotros y empezó a sonreír con esa risa contagiosa que tiene. Todo salió estupendamente. Recordamos ese mes que estuvimos en Kiev con nostalgia y agradecimiento.

Volvimos a Madrid después del juicio y a los 15 días fuimos a recogerle. Llevamos a Álvaro, su hermano. Álvaro tenía entonces 5 años y queríamos que viviese esa experiencia y que viera lo afortunado que era no sólo por lo que tenía sino por tener un papá y una mamá.

Su adaptación a su nuevo mundo y a su nueva vida fue fácil, aunque siempre nos hubiese gustado saber que es lo que pasaba por su cabeza y que sintió, sobretodo, en los primeros días de nuestra vida compartida. Sabemos que aunque lo que le ofrecimos era mejor todo era nuevo y distinto (distintas personas que te cuidan, distinto idioma, distintas comidas, distinta habitación, distintas normas ……)         y eso debe ser muy duro.

Aprendió día a día y semana a semana a confiar y a entender que esta vez es para siempre, que jamás le abandonaremos y que siempre estaremos ahí. Aprendimos a quererle y aprendió a querernos. Aprendió que pase lo que pase papá, mamá y Álvaro siempre le van a querer y cuidar.

Hoy Pablo, que tiene ya tres años,  puedo decir que es un niño, como el dice “feli”.        
Es muy alegre y cariñoso aunque también muy inquieto. Ya va al colegio y se que le ha costado mucho pero ya va muy contento. Ha despuntado ahora a hablar y lo hace como una cotorra y esta para comérselo. Es genial.

Esta es nuestra historia y como en los cuentos con final feliz.

PD: Os mando unas fotos para que conozcáis a mi príncipe.


Javier y María José
 

 

1. Pablo, en el orfanato. 2006 2. En el parque del orfanato cuando fuimos a recogerle (Pablo, Álvaro y mamá). 2006 3. Nuestro primer verano juntos. 2006
4. Nuestro primer verano juntos. 2006 6. En casa viendo una peli de dibujos. 2007
7. En la playa 2007 5. Preparados para ir a la calle 2006 8. En la playa 2007

 

 

 

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 Actualizada el
20/04/2008